Los analistas de la firma La Française A.M. reconocen que el mercado inmobiliario francés ha estado mandando avisos en los últimos trimestres de que se iba a dar la vuelta. Por ejemplo, los plazos de venta se han alargado. Pero, sobre todo, por la sensación de que los precios ya habrían marcado máximos por este ciclo. Y creen que se darán la vuelta ya en 2012. Pero, a su favor juega el hecho de que, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos y en España, en Francia no hay sobreoferta. Todo lo contrario. Los analistas de Française AM creen que en Francia puede haber incluso falta de viviendas, dado el crecimiento demográfico. En particular, en Ille de France y de Lyon hacia el sur, incluidos los Alpes y la Costa Azul. Así, según el Instituto de Ahorro y Propiedad Inmobiliaria (IEIF por sus siglas en francés), el déficit anual de construcción de viviendas alcanzaría las 118.000 entre 2010 y 2015.
En este entorno, que La Française AM sitúa entre el aterrizaje y el afloramiento de oportunidades, recomiendan dos estrategias. Por un lado, una defensiva, que consistiría en la selección de inmuebles donde la demanda es alta y solvente, como el centro de las grandes ciudades y lugares de gran actividad. Y otra con más posibilidades de crear valor, que consiste en aprovechar las oportunidades ofrecidas por la diferencia entre los precios de cada vivienda y el del edificio entero. De hecho, se espera que los inversores institucionales pondrán en el mercado inmuebles con grandes descuentos, lo que se puede convertir en grandes oportunidades.
A favor del pinchazo de la burbuja francesa juega, pues, el estrangulamiento crediticio. Pero no sólo eso. A finales del año pasado, el Gobierno de Nicolás Sarkozy, en sus planes de austeridad, también incluyó medidas contra la vivienda. El préstamo a tipo cero, que permitía a los compradores de una primera residencia disfrutar de un préstamo sin intereses, se aplicará sólo a las viviendas nuevas. Ello implica su práctica desaparición, ya que dos tercios de las compraventas son de casas usadas. Y en 2013, dos años antes de lo previsto, desaparecerá el incentivo fiscal del que disfrutaban quienes invertían en una vivienda para destinarla al alquiler. Y también se han bajado las ayudas sociales destinadas a la vivienda, que crecerán sólo un 1 por ciento y no al ritmo de la inflación, como hasta ahora. Además de recortes, hay subidas de impuestos, como el de las plusvalías inmobiliarias desde este mes. Quizá lo que persiga el Gobierno de Sarkozy, además de mejorar sus cuentas públicas, sea enfríar el mercado inmobiliario sin que se le vaya de las manos.