Empresa familiar

 

  

 Una empresa familiar es aquélla empresa en la que el capital y, en su caso, la gestión o el gobierno están en manos de una o más familias, que tienen la capacidad de ejercer sobre ella una influencia suficiente para controlarla, y cuya visión estratégica incluye el propósito de darle continuidad en manos de la siguiente generación familiar.

 El reto de COANFI, es desarrollarse como empresa familiar, y favorecer desde este portal  a la evolución en la gestión de las empresas familiares.

 

Instituto de la empesa familiar 

Ventajas y trampas de una empresa familiar.

A  lo largo de últimos años resulta evidente el interés que despierta el estudio de las características y problemáticas particulares de las empresas familiares.

Se encuentran en la bibliografía de los expertos muchas definiciones entorno a la empresa familiar, en general todas giran en torno a tres aspectos que delimitan la empresa familiar.

a) la propiedad o el control sobre la empresa.

b) el poder que la familia ejerce sobre la empresa a generaciones venideras y su plasmación en la incorporación de miembros de esta nueva generación en la propia empresa.

c) la intención de transferir la empresa a generaciones venideras y su plasmación en la incorporación de miembros de esta nueva generación en la propia empresa.

Por lo tanto propiedad, gestión y continuidad parecen ser elementos definitorios de la naturaleza familiar de una empresa.

Es una realidad fácilmente comprobable que la empresa familiar puede tener, por su propia naturaleza, dos grupos de fortalezas que son esenciales y diferenciales para todo tipo de actividad empresarial:

La unidad y el compromiso.

Estas dos fortalezas proceden de que en el fondo hay una familia que desea continuar como tal, y fluyen a través del nexo de unión cultural comentado en el apartado anterior. Es por ello que las familias bien ordenadas son una escuela de virtudes, de unidad entre las personas, la armonía en sus preferencias y modos de hacer, que logra que se den intereses comunes entre los miembros de la familia que trabajan en la empresa familiar, y entre ellos y los miembros de la familia que son propietarios. Si hay unidad y confianza, se facilita la transmisión de información y su comprensión, haciendo que la comunicación sea intensa, fluida y sin barreras. El compromiso, la voluntad de una dedicación intensa y prolongada, conducen a la entrega de todos a la consecuencia del bien del conjunto y a autoexigirse para hacerlo cada vez mejor.

Por otro lado, las empresas familiares tienen a la espera una serie de trampas que hacen que actualmente tengan dificultades para crecer y lograr formas organizadas y sofisticadas y una esperanza de vida inferior a las empresas no familiares, por lo que las empresas que somos familiares debemos luchar por evitar estas cinco trampas:

a) Confusión entre el hecho de ser propietario y el de tener capacidad de dirigir: La coincidencia entre propiedad y capacidad de dirección, que suele ser natural en los primeros años de desarrollo de la empresa familiar, posteriormente se hace más difícil y ha de ser intencionadamente buscada, lograda y evaluada con frecuencia. Una gran parte de propietarios de las empresas familiares les resulta prácticamente imposible aceptar esta realidad y actuar en consecuencia.

b) La confusión de flujos económicos:  La empresa familiar no sobrevive cuando en ella se da una confusión prolongada en el tiempo en las retribuciones del trabajo, directivo y operativo; originan problema motivacionales y desvirtúan los estados contables.

c) Confusión de afecto familiar con relaciones contractuales laborales: Es muy importante que se aprecie en la familia por lo que eres y en la empresa por lo que haces. Circunstancias que no suele darse en la empresa familiar donde el amor hace que todos puedan recibir más de lo que aportan dando lugar a una trampa que erosiona el compromiso de dedicación de las personas, ventaja competitiva de la empresa familiar.

d) Retrasar innecesariamente la sucesión: Cumplir con el mayor reto, la mayor grandeza, es el saber dejar a tiempo las propias responsabilidades en alguien que le aventaja en capacidades profesionales.

e) Creerse inmunizado: Es la trampa peor, que consiste en sin darse cuenta caer en las trampas anteriores por creerse que se poseen los conocimientos o aptitudes oportunas.